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Dios no ha terminado contigo

"Desde lo más íntimo de su ser, todas las personas desean realizar planes, sueños, objetivos como parte de la realización de sus vidas; y eso es natural porque así fuimos hechos por Dios. Si estás pasando por momentos críticos y de gran dificultad, tenlo por seguro que no es la situación final que Dios tiene para ti; solo es parte del proceso que requiere tu vida. Dios tiene preparadas grandes bendiciones para tu vida; pero antes que estas puedan evidenciarse, Él necesita preparar tu corazón para que puedas recibirlas y sostenerlas".

Del pozo al palacio

"La situación en la cual te puedes encontrar hoy no siempre refleja el diseño original de Dios para tu vida, pero tampoco está fuera de Su control. Muchas veces atravesamos situaciones que no estaban en el plan perfecto de Dios, sino que son resultado de decisiones humanas, procesos, pruebas o incluso desobediencia. Sin embargo, aunque no todo lo que vivimos fue “preparado” por Él, nada de lo que vivimos escapa de Su soberanía. Si hoy la realidad no luce como la promesa que esperas, no significa que Dios se olvidó de ti. Significa que todavía Él está escribiendo tu historia y tiene un mejor lugar para ti".

Principios para un trabajo en equipo IV

"El trabajar en equipo no es una idea actual; es un principio bíblico. Desde el Antiguo Testamento hasta la iglesia en su inicio, vemos que Dios obra a través de personas que caminan juntas y unidas. Sobre todo, hay que tener presente que, para poder cumplir con la gran comisión establecida por Jesús, la de “Ir y hacer discípulos por todo el mundo”, los cristianos y la Iglesia necesitan trabajar conjuntamente (en equipo). Por lo cual, el trabajar en equipo para la obra de Dios es fundamental para multiplicar esfuerzos, compartir cargas y evitar el agotamiento, permitiendo que la Iglesia crezca de manera saludable y eficiente. Este trabajo, basado en los diversos dones y estrategias espirituales, fomenta la unidad y fortalece el cumplimiento del propósito divino en la tierra. Un grupo reúne a personas. Un equipo conecta corazones; en un grupo, cada uno piensa en “lo mío”. En un equipo se piensa en “lo nuestro”. Un grupo puede existir sin compromiso profundo. Basta con coincidir. Pero un equipo requiere decisión: escuchar, ceder, apoyar, confiar. En la vida, familia, el trabajo y en la iglesia, podemos elegir: ¿Ser solo parte de un grupo y estar presentes? ¿O comprometernos a formar parte de un gran equipo que avanza en una misma dirección?".

Principios para un trabajo en equipo III

"El trabajar en equipo no es una idea actual; es un principio bíblico. Desde el Antiguo Testamento hasta la iglesia en su inicio, vemos que Dios obra a través de personas que caminan juntas y unidas. Sobre todo, hay que tener presente que, para poder cumplir con la gran comisión establecida por Jesús, la de “Ir y hacer discípulos por todo el mundo”, los cristianos y la Iglesia necesitan trabajar conjuntamente (en equipo). Por lo cual, el trabajar en equipo para la obra de Dios es fundamental para multiplicar esfuerzos, compartir cargas y evitar el agotamiento, permitiendo que la Iglesia crezca de manera saludable y eficiente. Este trabajo, basado en los diversos dones y estrategias espirituales, fomenta la unidad y fortalece el cumplimiento del propósito divino en la tierra. Un grupo reúne a personas. Un equipo conecta corazones; en un grupo, cada uno piensa en “lo mío”. En un equipo se piensa en “lo nuestro”. Un grupo puede existir sin compromiso profundo. Basta con coincidir. Pero un equipo requiere decisión: escuchar, ceder, apoyar, confiar. En la vida, familia, el trabajo y en la iglesia, podemos elegir: ¿Ser solo parte de un grupo y estar presentes? ¿O comprometernos a formar parte de un gran equipo que avanza en una misma dirección?".

Principios para un trabajo en equipo II

"El trabajar en equipo no es una idea actual; es un principio bíblico. Desde el Antiguo Testamento hasta la iglesia en su inicio, vemos que Dios obra a través de personas que caminan juntas y unidas. Sobre todo, hay que tener presente que, para poder cumplir con la gran comisión establecida por Jesús, la de “Ir y hacer discípulos por todo el mundo”, los cristianos y la Iglesia necesitan trabajar conjuntamente (en equipo). Por lo cual, el trabajar en equipo para la obra de Dios es fundamental para multiplicar esfuerzos, compartir cargas y evitar el agotamiento, permitiendo que la Iglesia crezca de manera saludable y eficiente. Este trabajo, basado en los diversos dones y estrategias espirituales, fomenta la unidad y fortalece el cumplimiento del propósito divino en la tierra. Un grupo reúne a personas. Un equipo conecta corazones; en un grupo, cada uno piensa en “lo mío”. En un equipo se piensa en “lo nuestro”. Un grupo puede existir sin compromiso profundo. Basta con coincidir. Pero un equipo requiere decisión: escuchar, ceder, apoyar, confiar. En la vida, familia, el trabajo y en la iglesia, podemos elegir: ¿Ser solo parte de un grupo y estar presentes? ¿O comprometernos a formar parte de un gran equipo que avanza en una misma dirección?".

Principios para un trabajo en equipo I

"El trabajar en equipo no es una idea actual; es un principio bíblico. Desde el Antiguo Testamento hasta la iglesia en su inicio, vemos que Dios obra a través de personas que caminan juntas y unidas. Sobre todo, hay que tener presente que, para poder cumplir con la gran comisión establecida por Jesús, la de “Ir y hacer discípulos por todo el mundo”, los cristianos y la Iglesia necesitan trabajar conjuntamente (en equipo). Por lo cual, el trabajar en equipo para la obra de Dios es fundamental para multiplicar esfuerzos, compartir cargas y evitar el agotamiento, permitiendo que la Iglesia crezca de manera saludable y eficiente. Este trabajo, basado en los diversos dones y estrategias espirituales, fomenta la unidad y fortalece el cumplimiento del propósito divino en la tierra. Un grupo reúne a personas. Un equipo conecta corazones; en un grupo, cada uno piensa en “lo mío”. En un equipo se piensa en “lo nuestro”. Un grupo puede existir sin compromiso profundo. Basta con coincidir. Pero un equipo requiere decisión: escuchar, ceder, apoyar, confiar. En la vida, familia, el trabajo y en la iglesia, podemos elegir: ¿Ser solo parte de un grupo y estar presentes? ¿O comprometernos a formar parte de un gran equipo que avanza en una misma dirección?".

Cuando nuestra fe crece

"Estamos viviendo tiempos en los cuales la fe cristiana viene siendo atacada como nunca antes, afectada por la crisis social, la incertidumbre económica, las malas noticias y por la confusión espiritual debido al alejamiento del estudio y aplicación de la palabra de Dios; estas son las estrategias que en este tiempo usa el enemigo para debilitar la fe de muchos creyentes. El sistema (el mundo) ridiculiza a todos aquellos que expresan creer y confiar en Dios y que ponen por obra sus principios, llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo; son en estos tiempos donde más se necesita fortalecer y acrecentar la fe, porque la fe no es un sentimiento pasajero, sino la fuerza que nos revela y conecta con un Dios sobrenatural y omnipotente".

Cuando Dios reescribe tu historia

"Muchas personas viven convencidas de que su historia ya está definida por los hechos del pasado, por los errores cometidos, por las heridas recibidas o por las decisiones equivocadas que tomaron en algún momento; viven pensando que sus vidas ya no tienen solución. Sin embargo, la Biblia nos revela una verdad poderosa y esperanzadora: que Dios no solo puede cambiar nuestra historia, Él desea reescribirla".

Todos necesitamos un nuevo comienzo

"Cada año que comienza no es solo un cambio en el calendario, sino que es la oportunidad que Dios nos regala para recomenzar algunas cosas porque, en el camino de la vida, todos de alguna manera nos desviamos, nos cansamos o nos equivocamos. A veces comenzamos bien, pero con el tiempo permitimos que la rutina, el pecado, las malas decisiones o las heridas del pasado nos aparten de lo que Dios tiene preparado para nosotros. No es el deseo de Dios que sigamos avanzando por el camino equivocado; Él nos llama en este tiempo a detenernos y reflexionar con la finalidad de que podamos retomar el camino que tiene para nosotros y podamos nuevamente encauzarnos en su voluntad y podamos volvernos a Él. También necesitamos recomenzar porque el crecimiento espiritual exige ajustes; recomenzar no significa que hemos fracasado; más bien es un acto de humildad, dependencia y obediencia; el comenzar de nuevo nos abre la puerta a la restauración. Esto significa que, sin importar cómo haya sido el año pasado, hoy Dios nos ofrece gracia fresca, esperanza renovada y un nuevo camino por delante".

Permaneciendo libre

"En lo más profundo del corazón de toda persona existe un deseo común, y es el de darle sentido a su vida; incluso muchos creyentes que han tenido un encuentro personal con Jesús aún andan atados al pasado, a los malos recuerdos, a las malas experiencias; llevando vidas desordenadas, cargas innecesarias, culpas que aún duelen, heridas que no sanan y caminos que parecen no tener salida. Pero en medio de este escenario, la Palabra de Dios nos recuerda una verdad poderosa y esta es: Que todo puede cambiar cuando nos postramos a los pies de Jesús".