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Él es nuestro reposo

"Vivimos en medio de una sociedad convulsionada que no se detiene, en un mundo que se enfrasca en el trabajo desde que amanece hasta que cae la noche, que está rodeado de tantas comodidades, avances y que tiene a la mano muchas herramientas tecnológicas; sin embargo, la gran mayoría de estas personas que nos rodean viven llenas de responsabilidades y preocupaciones, evidenciando un agotamiento físico, emocional como espiritual. Inclusive un gran número de cristianos experimenta este mismo cansancio como resultado de las presiones de cumplir sus responsabilidades y alcanzar sus expectativas; razón por la cual han convertido el descanso en un lujo y la paz en algo lejano. Pero debemos tener en cuenta que el descanso que el mundo nos ofrece es pasajero, una falsa tabla de salvación que desaparece cuando más la necesitamos. Sin embargo, en medio de nuestro cansancio, Jesús nos dice: Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar. Él desea ser el reposo que todos necesitamos".

¿Quién es este hombre?

"Como personas, todos tenemos sueños, anhelos, objetivos, deseos, una meta, grandes aspiraciones y sobre todo un llamado de parte de Dios; pero muchas veces, en el transcurso de caminar en dirección de lo deseado, aparecen obstáculos, distracciones, personas y circunstancias que de alguna manera tratarán de detener nuestro andar y desviar nuestras miradas de lo que deseamos alcanzar. Es en estos momentos cuando más necesitamos recordar y no desviarnos hacia donde nos dirigimos, porque quien pierde de vista la meta establecida, pierde las fuerzas y el rumbo hacia donde va; pero quien mantiene la mirada firme y enfocada, aunque el camino se torne difícil, no se desenfocará.".

Con los ojos puestos en la meta

"Como personas, todos tenemos sueños, anhelos, objetivos, deseos, una meta, grandes aspiraciones y sobre todo un llamado de parte de Dios; pero muchas veces, en el transcurso de caminar en dirección de lo deseado, aparecen obstáculos, distracciones, personas y circunstancias que de alguna manera tratarán de detener nuestro andar y desviar nuestras miradas de lo que deseamos alcanzar. Es en estos momentos cuando más necesitamos recordar y no desviarnos hacia donde nos dirigimos, porque quien pierde de vista la meta establecida, pierde las fuerzas y el rumbo hacia donde va; pero quien mantiene la mirada firme y enfocada, aunque el camino se torne difícil, no se desenfocará.".

Los leones no pudieron detenerlo

"La vida de Daniel es un ejemplo de cómo permanecer firmes en medio de momentos difíciles; sin embargo, él nunca dejó de ser fiel a Dios; su historia nos enseña que la firmeza espiritual no depende de las circunstancias, sino de la convicción en el corazón. Debemos tener en cuenta que habrá momentos en los que nos sentiremos como Daniel: rodeados de presiones, enfrentando decisiones que ponen a prueba nuestra fe y caminando en medio de un mundo que muchas veces quiere moldearnos a su manera. En esos momentos difíciles, la tentación es ceder, bajar los brazos o dejar que las circunstancias definan quiénes somos. Pero la historia de Daniel nos recuerda que la firmeza no depende de la comodidad, sino de las convicciones o decisiones que tomamos".

Perdiste las fuerzas, pero no las promesas

"Vivimos tiempos en los cuales muchos se cansan antes de ver los resultados; muchas personas se rinden ante los procesos, las pruebas o los fracasos que se les presentan; pero, sin embargo, hay que tener presente que Dios sigue trabajando en nuestras vidas; Él sigue obrando, aun cuando no lo podamos ver. Su propósito no se detiene por nuestras caídas ni ninguna circunstancia. Como verdaderos creyentes, debemos tener en cuenta que nuestras vidas tienen sentido, valor y, sobre todo, un propósito divino del cual no debemos desenfocarnos. El camino de nuestra fe nunca ha sido, ni será fácil, pero sí victorioso".

En tus propias fuerzas

"Vivimos en un mundo y un tiempo muy competitivo, donde las exigencias están por todo lado y nos exigen ser eficaces y talentosos y muchas veces sin importarles el cómo lo logras; son estos tiempos donde te valoran más por lo que tienes que por lo que eres. Por esta misma razón, como hijos de Dios debemos tener cuidado de lo que construimos en nuestros corazones, no vanagloriándonos con todo lo que Dios pone y provee para nuestras vidas; si es verdad, debemos ser personas preparadas, competitivas, con deseos de superación, pero de ninguna manera nuestros logros, alcances y éxitos deben cegar nuestras vistas y dejar de reconocer que es por Dios que hemos logrado lo que tenemos".

Creados para la intimidad

"Muchas veces podemos estar sinceramente equivocados al creer que tenemos una buena intimidad con Dios, porque nuestra apariencia externa puede estar muy distante de lo que realmente hay en nuestro interior. La intimidad nos lleva a conocer a Dios personalmente, nos ayuda a experimentar su presencia y vivir en una relación cercana y de confianza con Él. La intimidad con Dios es importante porque nos provee paz, fuerza y dirección en la vida, nos ayuda a enfrentar y superar el pecado, nos permite vivir alineados con su voluntad y fomenta un amor más profundo hacia otras personas; la conexión profunda con Dios nos hace más productivos como sus discípulos y nos permite llevar muchos frutos.".

Tiempos de refugio y formación

"El tiempo que tomó David en Adulam para refugiarse de la persecución de Esaú no fue un tiempo perdido, porque Dios lo utilizó para moldear su corazón; Adulam fue el lugar donde él aprendió a afinar sus oídos espirituales para buscar la dirección de Dios. Fue en este lugar donde rindió su corazón al Señor, poniendo su vida en sus manos".

Un hombre conforme al corazón de Dios

"Todo y todos en la vida deben pasar por un proceso; estos son ineludibles. Dios utiliza una serie de etapas y experiencias, a menudo difíciles o que requieren paciencia, para moldear, madurar y cumplir su propósito en la vida de las personas. Estos procesos, aunque a veces deseamos evitarlos, son una parte necesaria del camino espiritual para crecer y obtener las promesas de Dios, ya que forman parte de su plan soberano para nosotros."

Ni frío, ni caliente

"La finalidad de la carta a la iglesia de Laodicea, es extender un mensaje de amor y reprensión, porque el amor que Dios tiene por sus hijos lo lleva a corregirlos. Dios nos reprende como un Padre que disciplina por amor, no por ira, buscando guiarnos hacia el arrepentimiento, la santificación y un cambio de rumbo que nos acerque más a Él".