Categoría Prédicas

El paralítico de Betesda

La actitud de este hombre era buena; el lugar era apropiado para recibir su sanidad, sin embargo, su enfoque no había sido el más adecuado; en los años transcurridos de su enfermedad ninguna persona tuvo misericordia de él, y era evidente seguía enfermo debido a que nadie lo ayudó a meterse en el estanque. Cada uno buscó lo suyo y no le dieron la ayuda que necesitaba, pero ahora la misericordia se había personificado y estaba junto a él; su milagro estaba a punto de hacerse realidad.

La mujer del flujo de sangre

Quizás llevas orando mucho tiempo y aún no ves los resultados, de lo que esperas y piensas que no podrás soportar más el dolor que estás pasando y aun si piensas que ya no hay esperanza para tu problema (salud, financiero, sentimental, etc.) este es el mejor momento para tocar el manto de Jesús, sólo Él te dará las fuerzas necesarias para seguir adelante y alcanzar tu milagro.