El paralítico de Betesda

La actitud de este hombre era buena; el lugar era apropiado para recibir su sanidad, sin embargo, su enfoque no había sido el más adecuado; en los años transcurridos de su enfermedad ninguna persona tuvo misericordia de él, y era evidente seguía enfermo debido a que nadie lo ayudó a meterse en el estanque. Cada uno buscó lo suyo y no le dieron la ayuda que necesitaba, pero ahora la misericordia se había personificado y estaba junto a él; su milagro estaba a punto de hacerse realidad.









