Principios para un trabajo en equipo IV
"El trabajar en equipo no es una idea actual; es un principio bíblico. Desde el Antiguo Testamento hasta la iglesia en su inicio, vemos que Dios obra a través de personas que caminan juntas y unidas. Sobre todo, hay que tener presente que, para poder cumplir con la gran comisión establecida por Jesús, la de “Ir y hacer discípulos por todo el mundo”, los cristianos y la Iglesia necesitan trabajar conjuntamente (en equipo). Por lo cual, el trabajar en equipo para la obra de Dios es fundamental para multiplicar esfuerzos, compartir cargas y evitar el agotamiento, permitiendo que la Iglesia crezca de manera saludable y eficiente. Este trabajo, basado en los diversos dones y estrategias espirituales, fomenta la unidad y fortalece el cumplimiento del propósito divino en la tierra. Un grupo reúne a personas. Un equipo conecta corazones; en un grupo, cada uno piensa en “lo mío”. En un equipo se piensa en “lo nuestro”. Un grupo puede existir sin compromiso profundo. Basta con coincidir. Pero un equipo requiere decisión: escuchar, ceder, apoyar, confiar. En la vida, familia, el trabajo y en la iglesia, podemos elegir: ¿Ser solo parte de un grupo y estar presentes? ¿O comprometernos a formar parte de un gran equipo que avanza en una misma dirección?".
«El trabajar en equipo no es una idea actual; es un principio bíblico. Desde el Antiguo Testamento hasta la iglesia en su inicio, vemos que Dios obra a través de personas que caminan juntas y unidas. Sobre todo, hay que tener presente que, para poder cumplir con la gran comisión establecida por Jesús, la de “Ir y hacer discípulos por todo el mundo”, los cristianos y la Iglesia necesitan trabajar conjuntamente (en equipo). Por lo cual, el trabajar en equipo para la obra de Dios es fundamental para multiplicar esfuerzos, compartir cargas y evitar el agotamiento, permitiendo que la Iglesia crezca de manera saludable y eficiente. Este trabajo, basado en los diversos dones y estrategias espirituales, fomenta la unidad y fortalece el cumplimiento del propósito divino en la tierra. Un grupo reúne a personas. Un equipo conecta corazones; en un grupo, cada uno piensa en “lo mío”. En un equipo se piensa en “lo nuestro”. Un grupo puede existir sin compromiso profundo. Basta con coincidir. Pero un equipo requiere decisión: escuchar, ceder, apoyar, confiar. En la vida, familia, el trabajo y en la iglesia, podemos elegir: ¿Ser solo parte de un grupo y estar presentes? ¿O comprometernos a formar parte de un gran equipo que avanza en una misma dirección?».
«Principios para un trabajo en equipo IV» pertenece a la serie «Para un gran visión, un gran equipo».

Pastor Pepe Delgado
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