Familia, Origen y Propósito

El tesoro más grande que las personas pueden tener es formar parte de una familia. La familia no es un invento de la sociedad, sino que es una idea del Señor que nació en la eternidad en el corazón de Dios

El tesoro más grande que las personas pueden tener es formar parte de una familia. La familia no es un invento de la sociedad, sino que es una idea del Señor que nació en la eternidad en el corazón de Dios; si es verdad que el Señor desea que la familia sea como un refugio, un lugar seguro que permanece fuerte ante las presiones de la vida y en la cual planeamos y desarrollamos todos los planes que tenemos por delante. Sin embargo, todo lo mencionado son los beneficios y satisfacciones que alcanzamos cuando nos desenvolvemos dentro de una familia que conoce, cree y confía en Dios; pero hay que tener en cuenta que el propósito por lo cual las familias existen es para dar a conocer a Dios y evidenciar su carácter (creados a imagen y semejanza).

Familia, Origen y Propósito es parte de la Serie «La familia del futuro»

Pastor Pepe Delgado


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El blanco del enemigo siempre será la familia, el sistema del mundo avanza bombardeando la familia de una manera increíble, tratando de desestabilizar sus cimientos, para destruir su fundamento.

Por eso dice el Salmo 11:3 “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Y nos pregunta qué vamos a hacer, si nos vamos a quedar con los brazos cruzados, o vamos a recuperar el sueño de Dios para que la familia cumpla su propósito y eso será como en lo natural, cuando se quiere construir o reconstruir un edificio, lo primero y lo más importante será fortalecer las bases, el fundamento.

En el libro de los principios, Dios cuando crea la familia le pone un fundamento eterno, no un fundamento temporal. Es así que crea al hombre y luego a la mujer y los bendice porque el deleite de nuestro Padre Celestial es bendecir a las familias, pero bajo su diseño y fundamento, y eso es lo que debemos reforzar.

Génesis 2:15 – 18 dice, “Tomó, pues, Jehová al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.

Veamos también cómo lo dice la NVI, “Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2:15 NVI) y aquí vemos que el primer fundamento que pone Dios para que la familia funcione y nos permita ver el fruto en nuestras familias experimentando su favor, su restauración, es la presencia del Señor. Por eso dice que creó al hombre y lo puso en el Edén, donde estaba su presencia. Edén significa “deleite, el más grande placer”, pues no hay nada mejor que estar en su presencia. Esto es precisamente lo que necesita todo matrimonio, toda familia para tener un fundamento fuerte, que nos ayude a resistir los malos tiempos y nos ayude a seguir adelante. Edén en realidad no es un lugar, pero es un espacio, una atmósfera de la presencia de Dios, por primera vez el Señor puso un portal para comunicar al hombre y compartir con él experimentando el cielo en la tierra. Por eso David decía, “A dónde huiré de tu presencia” y en realidad David amaba la presencia de Dios como la amamos tú y yo. Allí somos fortalecidos, allí somos guiados, por eso Moisés decía, “si tu presencia no va conmigo, no me saques de aquí”, porque entendía que separado de Dios nada podemos hacer. Donde está su presencia, está su unción, allí está la fuerza para seguir adelante. El mismo Josué para entrar a la tierra prometida se aferra a la promesa que Dios le hace cuando le dice, “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo donde quiera que tú vayas”. Solos en nuestras fuerzas avanzar es imposible, pero en las fuerzas de Dios vamos a ver nuestros milagros.

Lo siguiente que dice en ese versículo de Génesis es que Dios puso al hombre en el Edén para que lo labrara. Y es que después de disfrutar de la presencia de Dios, es importante trabajar. Por eso solteras, no solo busquen que el futuro novio tenga la presencia de Dios, pero que también trabaje, no te cases solo por fe, recuerda que el que no trabaja no coma. Para que funcione el matrimonio, para que funcione la familia, debe haber un trabajo que lo sustente. En el libro de Daniel leemos “el pueblo que conoce a su Dios, se esforzará y actuará”. Hemos dicho que Dios quiere bendecirte, pero él nunca hará lo que tú puedes hacer; por eso te ha dado potencial y habilidades para que seas bendecido, que nada ni nadie impida que tu potencial se desarrolle, porque si abortas tu potencial, estás matando tu futuro.

Y le dice también “para que lo cultive”, es decir para que fructifique. Por eso le da su mujer para que la cultive, para que siembre en ella, para que invierta en ella. Solo así se convertirá en lo que tú siempre soñaste. Mira cuántos años tiene tu matrimonio y mira cuánto has invertido en él, cuánto han avanzado, o siguen en lo mismo. Si es lo último, no es culpa de Dios, porque te ha dado toda la capacidad a ti como varón para que tu esposa crezca, se desarrolle, sea la mejor, así como con el resto de tu familia.

Jesús ama a su esposa que es la iglesia y le dice al varón, haz tu lo que yo hice con mi esposa (y lo sigue haciendo). Por eso en Efesios 5:25 – 27 “Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”. Hombres, estamos llamados a cultivar y hacer todo lo posible para que nuestra esposa fructifique. Jesús está diciendo, hagan con sus esposas lo que yo hago con la mía, la cuido, la he lavado, santificado dando mi vida en la cruz por ella. Esto al final será para beneficio tuyo, “a fin de presentársela a sí mismo…” por eso todo lo que inviertas en ella, al final será para tu bendición. Quizás piense que tu esposa no es la mujer de tus sueños, entonces invierte en ella, llévala a la peluquería, inscríbela al gimnasio, cómprale ropa nueva, y luego disfrútala. También dice “para cuidarla”, no solo labrar y cultivar, sino también cuidarla, protegerla, defenderla. Por eso al hombre le dio una estructura física para defender a su esposa, pero lamentablemente eso muchas veces no sucede; cuando hay un ruido en la noche, la primera que sale a defender el hogar con la escoba es la mujer y esposo se queda asustado en la cama ¡No puede ser así!

El hombre ha sido diseñado para ser la cabeza, quien asuma el liderazgo y con sabiduría, no como el hombre insensato que construye su casa en la arena y al venir los vientos, los problemas, las adversidades, la casa, la familia cayó y fue grande su ruina. Y es que la bendición no está en el oír la palabra, sino en el llevarla por obra. Por eso Jesús decía, que hubo otro hombre si escuchó y sí hizo caso y construyó su casa en en la roca. Un ejemplo de hombre necio, tonto fue Nabal, que, en lugar de mostrar gratitud, en lugar de ser sabio, dándole a David lo que pedía, lo avergonzó, insultó, cuestionó y por ello murió. Gracias a Dios el resto de la familia se salvó por la sabiduría de su esposa Abigail quien fue delante de David y apaciguó su ira y ganó su corazón. No seamos necios como Nabal, seamos agradecidos con nuestro Señor Jesús que siempre cuida de nosotros, aún en medio de problemas sabemos que él está por nosotros y que su bendición y ayuda está en camino.

Por eso los principios para cuidar nuestras familias están en la palabra, como hemos visto hasta el momento en Génesis, presencia, trabajar, cultivar, proteger, custodiar. Pero también dice la palabra del Señor en Génesis 2:18, “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. Este es el versículo que emociona a los solteros, y que preocupa a algunos pensando que deben apurarse porque los deja el tren. Pero lo que está diciendo aquí la palabra es que el hombre que busca la presencia de Dios, que trabaja, que cultiva, protege, no es bueno que ese hombre esté solo, porque está listo para casarse y tener un matrimonio de bendición. Pero si hay mujeres que ven a un hombre y solo se piensan que califican por su físico o porque tiene un buen trabajo, pero no tiene la presencia de Dios, por tanto, no protege, no cultiva, mejor no poner la mirada en él, mejor que ese hombre se quede solo. Sin estos principios y verdades de un matrimonio sólido, las familias van a ser afectadas, los hijos van a ser afectados, heridos por sus padres, no sabrán de honra y por tanto no les irá bien en la vida.

Todo Dios lo ha conectado para que seamos bendecidos como familia, por eso en el libro de efesios habla del modelo de amor de Jesús por su novia, la iglesia, luego habla al matrimonio, luego a los hijos y en el capítulo 6 habla de guerra, porque con buenos fundamentos en nuestra familia, vamos a poder pelear juntos a favor de ella ya que el mundo ha pervertido y sigue pervirtiendo los principios para destruir a la familia, pero es tiempo iglesia de levantarnos y pelear por ella.

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